Andanzas y naveganzas a vela y pedal

Seven Eleven

Un soleado miércoles de otoño de 2018, aterrizo en el aeropuerto de Gran Canaria. Hace un día estupendo, el aire parece más limpio, el cielo parece más azul, y la temperatura es, a mi parecer, perfecta. A pesar de las pocas veces que las he visitado, las Islas Canarias son un lugar por el que siento una especial atracción. Hay muchas razones por las que amar estas islas (sus paisajes mágicos, los volcanes, los bosques de laurisilva, el clima, la calidez de la gente, el aire latino, los canarios…), pero yo destacaría sobre todo una razón mucho más profunda: aquí me siento como en casa. El simple hecho de aterrizar en cualquiera de las islas despierta en mí la misma sensación que un juguete nuevo en un niño. En esta ocasión es mi primera vez en Gran Canaria y, a pesar de que la noche anterior no he pegado ojo, me siento muy bien, feliz, casi eufórico.

Y es que hoy no es un día cualquiera. Hoy es el primer día de un proyecto personal que se ha ido cocinando en mí durante muchos años, y que por unas cosas o por otras no me había decidido (o atrevido) a emprender. Cualquier persona que me conozca un poco sabe que siempre he querido ser el protagonista de un gran viaje, vivir aventuras, explorar lugares desconocidos, seguir los pasos de tantos viajeros que he leído y admirado casi desde la adolescencia. No ha sido nada fácil que llegara este día, he tenido que vencer fuertes miedos. ¿Qué será de mí cuando regrese? ¿Conseguiré trabajo? ¿Seré capaz de sentirme realizado? ¿Qué van a pensar los demás, mi familia, mis amigos, etc? ¿No seré demasiado mayor para hacer esto? Aunque parecen miedos fáciles de vencer, para mí no lo han sido en absoluto. Soy una persona indecisa por naturaleza, pero siempre he tenido claro que quería hacer esto y que algún día lo haría. Por eso me siento tan afortunado y feliz de estar aquí y ahora. Quizás regrese en 2 meses, quizás en 2 años, quizás no vuelva a ser la misma persona. Pero lo que es seguro es que hoy, día 7 de noviembre de 2018, seven eleven, quedará marcado en mi calendario como un día del que sentirme orgulloso.

Aunque he salido de mi querida ciudad, Granada, este camino empieza en Las Palmas de Gran Canaria, buen lugar para comenzar una historia. En principio mi plan es encontrar un barco velero que me admita como tripulante para cruzar el Atlántico. Este plan responde a mi idea romántica de llegar a America por primera vez en un barco, movido casi exclusivamente por la fuerza del viento. Una vez en America, quisiera recorrer el continente en bicicleta, en autosuficiencia, utilizando únicamente la fuerza de mis piernas para desplazarme. La bicicleta y el velero van a ser la prioridad absoluta en mis desplazamientos, evitando siempre los aviones. No tengo un destino fijo, ni fecha de vuelta. El destino es poco importante, aunque en mi cabeza sueño con recorrer America Latina. No tener fecha de vuelta es fundamental, ya que tener una fecha, aunque sea lejana, condiciona todo el viaje y mata la capacidad de improvisación. La verdadera libertad pasa por no tener una fecha de vuelta.

Esta historia solo acaba de comenzar. Aún no me puedo creer que sea verdad. ¡Vamos!

Comments (1):

  1. Rafantastico

    June 28, 2019 at 12:47 pm

    Alextoni o mejor aún historialex!

    Me siento en la distancia muy unido a ti. De formas distintas cada uno está viviendo esa aventura que desde niño se planteaba y leerte me hace sentirme casi a tu “laico”!

    Un fuerte abrazo!!!

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